Aguas transparentes, arrecifes de coral y piscinas naturales en el océano. Maragogi es perfecta para lo que deseas

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Pocos países en el mundo presentan la variedad de bellezas naturales como presenta Brasil. De la Amazonia hacia el Pantanal, además de la inmensa costa del país, Brasil tiene todo eso.

Maragogi es uno de estos lugares mágicos, una ciudad en la costa del nordeste brasileño.

A 130 km de distancia de dos capitales, Maceió (Alagoas) y Recife (Pernambuco)Maragogi es perfectamente accesible a turistas que viajan a la región. Sus aguas límpidas llenas de vida marina y cocoteros a lo largo de la costa forman un tesoro natural a protegerse.

A pocos 6 km de la costa, barreras de coral forman piscinas naturales conocidas como Galés, donde es posible nadar, con esnórquel o incluso practicar un poco de buceo. Aunque esté en el medio del océano, sus pies alcanzan el suelo y hasta es posible alimentar a los peces con la mano. La mejor época para visita es en el periodo de luna llena, cuando la marea está baja y la experiencia es mucho mejor.

La gastronomía del lugar es una atracción a la parte. Construida en el siglo XV como una villa de pescadores, Maragogi sigue conectada al océano, o sea, los pescados son una institución local. No deja de probar a los sabores de la región, un resultado de siglos de intercambio entre los pueblos nativos, europeos y afrodescendientes.

El alma de Alagoas

Maragogi también es un lugar lleno de historia. Las ruinas de la iglesia de San Antonio remontan del siglo XVIII y son imperdibles. Ellas ayudan a contar la historia de un pueblo que es conocido por su superación y orgullo de su historia. La ciudad ha sido escenario de algunas de las grandes peleas contra la invasión holandesa en el siglo XVII. La dicha historia ha ayudado en la formación de un pueblo que es cordial y extremamente inteligente. Esto explica porque, aunque sea uno de los menores estados del país, Alagoas ya dio a Brasil algunos de sus mayores autores y tres de los presidentes de la República.

Otro lugar donde hay mucha historia es São Bento de Maragogi, una villa que se ubica cerca del centro de la ciudad. Allí encontrarás ruinas de antiguos templos religiosos, que forman parte de un paisaje impresionante cuando dispuestas contra el océano.

Si quieres llevar un regalito para casa, ve a las ferias donde artesanos venden su arte.

Contacto con la naturaleza

En la villa vecina de Porto das Pedras, podrás ver a los adorables manatíes, una vez que esta área es un santuario para estos mamíferos de agua dulce. Ahora, si quieres vivir una aventura, prueba hacer los paseos en los médanos en buggy, que te levarán a un lugar maravilloso, con una carga extra de adrenalina.

Maragogi es uno de los destinos más sorprendentes de Brasil, una mezcla de aguas transparentes, rica vida marina, magnifica flora y playas tranquilas. Esa antigua villa de pescadores posee una variedad de atractivos que encantan a todos los que la visitan.