Tres días paseando por la naturaleza amazónica y por las exuberantes playas de la Ilha do Marajó y de Santarém.

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Destinos de
de esta experiencia
Ilha do Marajó
Santos
Día
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Día 1
Entre el océano y los ríos

Bañada tanto por el Océano Atlántico como por los ríos Amazonas y Tocantins, la Ilha do Marajó es un destino ideal para quienes desean explorar un lugar prácticamente salvaje en la Amazonia, con ríos, matas, manglares e igarapés (cursos de agua que corren en medio a la vegetación). Para llegar a Soure, su ciudad más importante, hay que tomar transporte fluvial en Belém: un barco, para pasajeros sin coche; o una balsa, para los que vayan con coche.

El primer destino es la Praia do Pesqueiro, con sus aguas agitadas y más saladas que otras playas de la región. Enmarcado por dunas y palmeras, este lugar tiene buena infraestructura para visitantes, con diversos quioscos y restaurantes. Allí se pueden degustar algunas de las delicias locales, como el famoso queso de Marajó, elaborado con leche de búfala. Por cierto, los búfalos están presentes en toda la isla.

El Igarapé Agua Boa es la próxima parada. El acceso se hace por un camino de tierra de cerca de 4 km. Ubicado al lado de la playa homónima, es muy frecuentado por familias, por sus bellezas naturales y por la tranquilidad local. La mejor época para visitarlo es entre marzo y julio, en la estación lluviosa, cuando el nivel del agua es más alto.

Por la noche, aproveche para pasear por Soure, conocer las tiendas de artesanía, hablar con los simpáticos habitantes locales y, por supuesto, probar un poco más de la culinaria paraense. Una sugerencia: mientras observa el muelle, tome un tacacá en la pequeña plaza principal. El tacacá es un caldo a base de tucupi, camarones secos, goma de mandioca y hojas de jambu, planta que anestesia ligeramente la lengua. ¡Una delicia!

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Excelente para

Caminhada, Comfort Inn

Día 2
De la isla al interior

Despiértese bien temprano, dese un último buceo en el rio y tome el barco de regreso a Belém, de donde sale el avión a Santarém. Usted debe tomar el primer vuelo de la mañana para aprovechar el día en el nuevo destino.

Un viaje de poco más de una hora une la capital al interior del estado del Pará. En Santarém, no pierda tempo y diríjase a la Floresta Nacional dos Tapajós. Un sendero de 4 horas de duración revela montañas, árboles, florestas y muchas playas fluviales. El punto alto es la llegada a la gigantesca Sumaúma (árbol típico de la Amazonia), tan antigua e imponente que hasta tiene un nombre: vovozona (gran abuela).

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Día 3
La más bonita playa de Brasil

A 38 km de Santarém, Alter do Chão fue indicada por el periódico inglés The Guardian como la mejor playa de Brasil. Y la playa fluvial más bonita del mundo. Y no es para menos. Sus arenas son blancas y sus aguas tienen un tono azul turquesa. Cuando estas bajan, surge una franja de tierra en el río que forma una barra llamada Ilha do Amor, que solo se ve durante los meses de septiembre y febrero. Cuando llega la inundación, esta desaparece.

Después de disfrutar de este verdadero paraíso, merece la pena visitar el Museu João Fona, en Santarém. Esta construcción de estilo colonial guarda un bonito acervo de cerámicas arqueológicas de las poblaciones indígenas primitivas. Y también fósiles de peces, imágenes talladas en madera, colecciones de monedas antiguas y, como no podría dejar de ser, la historia de Santarém.

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