Un día entre peces, frutas, verduras, hierbas medicinales, especias y el mundo de sabores exóticos del Mercado Ver-o-Peso, en Belém.

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Ubicado en la margen del rio Guarajá, el mercado Ver-o-Peso es el mayor mercado al descubierto de América Latina. Abastece a Belém y sus alrededores con pescados, frutas y verduras siempre frescos, además de diversos otros productos.

Fundado en 1625, como puesto portugués de fiscalización y tributos (de donde viene el nombre), fue transformado en mercado en 1901. Desde entonces, no solo se convirtió en un importante punto de comercio, pero también en un imperdible punto turístico de Belém, en la puerta de la Amazonia.

Destinos de
de esta experiencia
Belém
Día
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Día 1
Un paseo por los sabores de Belém

La agitación en el Mercado Ver-o-Peso comienza temprano. A las 3h30 de la mañana, los pescadores ya están descargando sus mercancías: dorados, tucunarés, pirarucus, traíras y otros de los peces que abundan en las aguas dulces amazónicas. Si desea comprar pescado, entonces lo ideal es llegar temprano, para elegir los más frescos. A las 6 h de la mañana, los puestos ya comienzan a funcionar.

Pero no solo de pescado vive el mercado. Allí también es posible encontrar diversas farinhas (harinas, sobre todo tostada de mandioca), frutas exóticas, verduras, cachaças (aguardientes), artesanías, hierbas medicinales y muchas especias que no se encuentran en otros lugares, provenientes del interior paraense por vía fluvial. La diversidad y la riqueza son grandes y ya conquistaron a cocineros famosos, como Jamie Oliver y Alex Atala. El primero aprendió a preparar una auténtica maniçoba, especie de feijoada a base de hojas de mandioca, que se cuece por siete días; el segundo emplea diversos ingredientes paraenses en su concurrido restaurante en São Paulo.

Después de recorrer todo el mercado, es hora de hacer una pausa, lo que se hace aún mejor en uno de los diversos puestos de comida. Allí se preparan al momento muchas delicias típicas, como el pescado frito con açaí (extracto morado que se obtiene de las bayas de açaí), pato en el tucupi (caldo amarillento extraído de la mandioca) y tacacá (caldo de tucupi con camarones secos y jambu, planta que anestesia ligeramente la lengua), que usted puede saborear apreciando la vista de la Baia do Guajará.

¿Terminó de pasear por el mercado? Entonces pase por la Estação das Docas, que se encuentra ahí al lado, para tomar un exquisito helado a base de frutas regionales o para comprar algunos recuerdos de Belém. Desde las Docas también salen diversos paseos de barco a las islas cercanas. Si tiene tiempo, no lo dude, ¡merece mucho la pena!

Al atardecer, diríjase a la Basílica de Nazaré, uno de los principales símbolos de la ciudad. Construida en 1909, en el lugar donde se encontró la imagen de Nossa Senhora de Nazaré, es una construcción de estilo neoclásico y es destino final de uno de los más importantes cultos religiosos brasileños, el Círio de Nazaré, que tiene lugar el segundo domingo de octubre y atrae a millones de fieles a Belém.

Si aún le sobra tiempo y apetito, no deje de probar el tacacá, plato típico tradicional del atardecer paraense. Servido en la calle, es una explosión de sabores únicos, que le darán ganas de repetir.

  • Aspectos destacados de la experiencia
  • Atracción
  • Aeropuerto
Excelente para

Caminhada, Comfort Inn

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